El laboratorio del Palo Alto en San Diego, es, desde los tiempos de la guerra fría un centro de investigación de guerra vírica y bacteriológica. En los años 80 Walter Hickfram, investigador militar, desarrolló una bacteria capaz de contaminar las provisiones de tropas enemigas, acelerando la descomposición, así como el olor y la posibilidad de contagio.

El cambio de gobierno motivó que el presupuesto destinado a guerra vírica se viniera abajo, y con ello, los controles de seguridad, lo cual provocó una fuga del agente HIC-9000 que afectó a una partida de gansos, los cuales cayeron enfermos de un nuevo tipo de gripe.

¿Es la seguridad en los laborarios militar un asunto de responsabilidad?.
¿Qué ocurriría con las cepas del virus de la super-gonorrea en caso de caer en manos de terroristas?.
¿Tendremos que negarnos a comer el Crispy Chicken de Burguer King?.